sábado, 5 de abril de 2008
Comenzando un proyecto en Buenos Aires
La banda se llama No Class Band (ojo, no afanen!) y el propio nombre significa básicamente que somos gente común, simple, sin clase, y que no tenemos una clase de música en particular a la cual apegarnos, aunque partimos del encuentro de estas músicas que nos son afines.
Por ahora la banda es un dúo, dos guitarras, dos voces.
Estamos buscando alguien que toque mandolina o violín. Los interesados escriban al mail que aparece aquí (bluegrasscountryarg@gmail.com). No buscamos virtuosos sino gente que quiera compartir el placer de la música con honestidad y sencillez (entendemos por esto personas sin delirios de grandeza, más listas a escuchar y compartir que a hacerse escuchar y sobresalir).
La idea de la banda es trabajar, tocar en público, así que son bienvenidas las invitaciones para fiestas privadas, cumpleaños en algún pub, o incluso invitaciones de algún pequeño teatro o sala adecuada (enviar un email para solicitar presupuesto). No tenemos amplificación, así que quienes inviten deberán conseguirla, o bien hacerlo de modo tal que no sea necesaria (un lugar pequeño con la gente en silencio).
Nuestro repertorio por ahora está compuesto de canciones de John Prine (Angel from Montgomery, In a town this size, Let's invite them over again, That's the way that the world goes round), Bob Dylan (It ain't me babe), The summer of my dreams (de Delores Keane), la vieja canción irlandesa Molly Malone, las tradicionales Jenny Jenkins, Drink up and go home, Will the circle be unbroken, y algunas otras que estamos ensayando y mejorando.
Por otra parte, el autor de este blog ofrece clases de guitarra acústica (acordes, técnica básica de acompañamiento para quienes quieren cantar), clásica (escalas, arpegios, técnica) y lectura musical. A domicilio, horarios a coordinar, escribir al mail.
------------------------------------------------------------------------------------------------
Homenaje a mis maestros
En mi largo camino dentro de la música tuve la suerte de conocer a algunos maestros y maestras excelentes, que dejaron profundas huellas tanto en lo musical como en lo humano.
Más o menos en este orden:
Tito Grande Castelli, con quien aprendí algo de armonía para guitarra, y mucho de la vida. Aun conservo un cuaderno pentagramado donde él escribía las progresiones de acordes y las indicaciones ("tiene que sonar como una campana..."), y alguna acotación a frases que había escrito yo, relacionadas con la música. Gran músico y hermosa persona.
Claudio Zemp, con él comencé "desde cero" a leer música, estudiar teoría y solfeo, en aquella casa de la calle 9 de Julio (en Rosario) donde toda la familia Zemp se dedicaba a enseñar guitarra. El viejo maestro Juan Carlos Zemp, su esposa Inés Panero de Zemp (que luego fue mi maestra en la Escuela Universitaria de Música de Rosario), y Claudio. Siendo joven teníamos en común el gusto por el rock, country, folk, jazz y otras corrientes musicales.
Carlos Castro, con él aprendí y estudié audioperceptiva, y también cosas de la vida. Un ser humano con enorme sentido del humor y gran libertad para crear y disfrutar de la música. Gran conocedor del folklore argentino y de la armonía.
Marta Varela, también en la Escuela Universitaria de Música de Rosario, aprendí y disfruté de los dictados rítmicos/melódicos.
Víctor Hugo Rodríguez, en la Escuela Nacional de Música de Rosario. Recuerdo mañanas de invierno en el aula donde Víctor compartía su gran conocimiento de la guitarra mientras fumaba su pipa. Su generosidad era tan grande que una vez le acerqué una pequeña composición para dos guitarras al estilo de un "choro" brasileño, y no dudó en ensayarla conmigo para tocarla en un concierto en la Escuela.
Alicia Correa, con ella estudié la materia Música de Cámara en la Escuela Nacional de Música de Rosario. Supo sobrellevar en aquellos días un cáncer con una fuerza impresionante, ejemplo inolvidable de amor a la música. Afortunadamente vive aun.
Desde este blog, mi recuerdo de ellos con el respeto y la admiración que se merecen, y el agradecimiento eterno por haberme enseñado tanto.

